Obesidad y pobreza en México

Esther Casanueva, subdirectora de Investigación en Salud Pública. Instituto Nacional de Perinatología (INPer)
Guadalupe Rozada y Diego Fernández, Instituto Nacional de Perinatología (INPer)

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Nutrición, el 30.6% de las mujeres en edad reproductiva tienen sobrepeso, y el 21.2% presentan obesidad.

Por su parte, los datos de la Encuesta Urbana de Nutrición, realizada en la Ciudad de México entre la población de escasos recursos, mostró que 56.6% de las mujeres y 66.6% de los hombres entre 18 y 49 años presentan sobrepeso u obesidad.

De continuar con esta tendencia, para el año 2010, entre personas mayores de 35 años, habrá de 8 a 14 millones de obesos. Esto significa que actualmente el exceso de peso representa un grave problema de salud pública en México y que probablemente entre los sectores menos favorecidos es aún mayor, lo que sin duda requiere de intervenciones efectivas, tanto para prevenirlo como para manejarlo. El diseño de estas estrategias necesita el reconocimiento de las causas que lo originan.

A continuación se describen algunos de los factores identificados:

Estilo de vida

Desgraciadamente, se carece de estudios sistemáticos sobre el nivel de actividad física realizado por la población mexicana, probablemente porque la metodología para su evaluación es aún deficiente. Aun así, en la Encuesta Nacional de Nutrición realizada en 1999, se informó que las mujeres en edad reproductiva apenas dedican 0.08 horas/día a realizar alguna actividad deportiva y 1.25 horas a realizar actividades físicas que requieren esfuerzo. Asimismo, se registró una relación directa entre escolaridad y actividad física, lo que hace suponer que las mujeres más pobres realizan escasa actividad física, lo que sin duda contribuye a su problema de sobrepeso. Por otra parte, un estudio realizado en la Ciudad de México, entre niños de clase socioeconómica media y baja, mostró que, en promedio, los niños veían 4.1 horas/día de televisión y que el riesgo de obesidad era 12% mayor por cada hora de distracción televisiva.

Alimentación

En 1944, se realizó la primera encuesta sobre alimentación en México. Ésta se realizó en un barrio de clase media baja de la Ciudad de México y, de acuerdo con los resultados, la sorpresa fue que la alimentación de los mexicanos de las áreas urbanas pobres de la Ciudad era satisfactoria, no existía sobrepeso ni desnutrición.

La comida principal era la del medio día y siempre estaba acompañada de tortillas. No se registró la existencia de métodos de refrigeración y, a excepción de los frijoles cocidos, muy pocos platillos se conservaban de un día para otro. Si bien se refleja

Obesidad y pobreza en México el escaso consumo de verduras y frutas, el informe relata que el consumo promedio era de 524 g/día, mientras que la ENURBAL 2002 informa un consumo de apenas 300 g/per cápita. El consumo promedio de carne, grasas y azúcar era de 80, 2 y 70 g/día respectivamente, mientras que entre las familias de escasos recursos del DF, hoy en día es de 150, 126 y 85 g.

Con estos cambios, no es de extrañar que la población pobre, lejos de ser delgada, presente graves problemas de exceso de peso. Cambios en este mismo sentido también han sido analizados al evaluar los cambios en la compra de alimentos entre 1992-2000 según las encuestas de ingreso/gasto del Instituto Nacional de Geografía, Estadística e Informática. De acuerdo con este grupo, la crisis económica no afectó la disponibilidad de la cantidad total de energía, sin embargo sí se registraron cambios en el tipo de alimentos comprados. La compra de “energía cara” (carne en la población urbana, huevo y leche en las zonas rurales, y alimentos industrializados y refrescos en ambas) tendió a incrementar, mientras que los alimentos baratos (cereales y leguminosas) tendieron a disminuir en ambos estratos.

Estos patrones de consumo favorecen la obesidad y señalan la urgente necesidad de establecer campañas de orientación alimentaria para guiar el gasto de las familias.

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Unidos contra la obesidad

Dr. Simón Barquera, Jefe del Departamento de Enfermedades Crónicas y Dieta, y Presidente del Colegio de Profesores de Nutrición Instituto Nacional de Salud Pública Centro de Investigación y Salud

El origen

Anteriormente a la Encuesta Nacional de Nutrición de 1999, no se sabía de la obesidad como un problema de salud pública en México, sin embargo, los resultados arrojaron que aproximadamente el 60% de las mujeres tenía sobrepeso y obesidad; como dato curioso, esta encuesta se hacía para ver la desnutrición que tenían los mexicanos y la sorpresa fue que, además de desnutrición, había un gran problema de obesidad.

Datos actuales

En 2006, se hizo la Encuesta Nacional de Salud, la cual demuestra que la prevalencia de sobrepeso y obesidad en el país es ahora del 70%, tanto en hombres como en mujeres, y también se ve una tendencia en el aumento de obesidad en niños. En cifras más claras: 7 de cada 10 mexicanos tiene este problema y se observa que desde la edad escolar el aumento es dramático, por ejemplo, alrededor del 15% de los niños de 6 años tienen sobrepeso y obesidad, pero esta cifra se eleva hasta 40% al cumplir la mayoría de edad. El sobrepeso y la obesidad en adultos aumentó alrededor de 2% anual, es decir, de 2000 a 2006 el aumento fue de 12%. Esto nos lleva a dos conclusiones: una, somos uno de los 5 países con mayor prevalencia de obesidad y sobrepeso en el mundo; y dos, tenemos una de las mayores velocidades de aumento de obesidad.

Trabajo en equipo

Nunca como ahora la Secretaría de Salud y el Gobierno se habían preocupado por este problema y, por primera vez, en el Plan Nacional de Salud hay todo un componente que ubica como prioritario el trabajar con las enfermedades crónicas y reducir la obesidad. Como parte de este esfuerzo, el Instituto Nacional de Salud Pública está trabajando con la SEP haciendo diagnósticos de cuál es el problema en las escuelas, y se han descubierto cosas muy interesantes, por ejemplo, que la actividad física es muy baja, no hay oportunidad de hacer mucho ejercicio y el que se hace tiene muchas limitaciones porque son áreas reducidas, grupos muy grandes, tiempos muy cortos, etc. También, se han evaluado cuántas oportunidades hay de comer para un niño en la escuela, y resulta que tienen como 5 oportunidades al día para hacerlo contra aproximadamente 2 de realizar un poco de ejercicio a la semana; es increíble el desfase que hay entre una cosa y la otra.

Aunado a esto, la falta de disponibilidad de agua simple es impresionante, por lo que es más usual tomar jugos, y es que en México también se tiene la creencia de que los jugos naturales son muy saludables, pero no necesariamente, lo que pasa es que como antes había mucha desnutrición y diarreas, y los jugos contienen una gran cantidad de azúcar (aun siendo naturales), se utilizaban como una estrategia de aporte de energía e hidratación para recuperarse de los padecimientos mencionados, pero ahora que hay tanta obesidad, no es muy buena idea que los niños tomen tantos jugos; otro claro ejemplo lo da la leche entera: en la actualidad, la Asociación Americana de Pediatría recomienda que la leche con grasa (leche entera) no se tome después de los 2 años, ya que hay evidencias científicas de que ésta afecta el sistema vascular y metabólico en los humanos desde pequeños: hace las arterias más gruesas y, por lo tanto, aumenta el riesgo de tener enfermedades en la edad adulta; por esto, es muy importante fomentar que los niños tomen leche descremada.

La obesidad es un problema de todos los grupos sociales, de todos los niveles socioeconómicos y educativos; en otros países, por ejemplo, Estados Unidos, la obesidad es un problema de la pobreza, al igual que en Finlandia e Inglaterra; en México es un problema de todos los sectores económicos: alto, medio y bajo.

Qué hacer…

*Tener una una dieta variada.

*Unidos contra la obesidad

*Aprender a beber agua sola.

*Promover la actividad física.

*Conocer el rango de peso ideal, muchas personas desconocen si tienen sobrepeso y en que grado, sería muy importante saberlo para concientizar y eventualmente resolver el problema.

*En el entorno médico, mejorar el conocimiento de los profesionales de la salud sobre el manejo y el control de las enfermedades crónicas, además de aprender a lograr motivación y apego en los pacientes respecto a sus tratamientos.

*Dentro de algunas consideraciones de políticas, debe haber un control de la publicidad y mercadeo de alimentos, especialmente los dirigidos a niños. Asimismo, regulación de la composición de algunos alimentos industrializados, como el contenido de energía en bebidas endulzadas y contenido de “grasas trans”.

Si bien, el panorama es complejo, la unión actual de diversos sectores sociales que muestran gran interés por contribuir al control de la obesidad, es una oportunidad que debe aprovecharse. De la capacidad para capitalizar esta suma de voluntades dependerá en gran medida el estado de salud del país en los próximos años.

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